Sintetizando lo
enunciado en apartados anteriores, las neuronas biológicas consisten en un
cuerpo o un soma de la célula que contiene un núcleo y ramas denominadas
dendritas, que transfieren la información vía sinapsis de las células
circundantes al soma, y un axon que lleva el impulso nervioso del soma a la
estructura a la que apunta. En cambio, la neurona artificial es un modelo
simplificado de la estructura biológica pues contiene tan solo sus elementos
básicos: sinapsis, dendritas, soma y axon Las sinapsis y las dendritas de la
neurona artificial son las entradas al elemento procesador (soma) y cada una de
estas entradas tiene un peso asociado de conexión (simulando la fuerza de un
conexión biológica determinada). El elemento procesador multiplica cada entrada
por su peso de la conexión y suma generalmente estos productos, que pasan
entonces a la función de la transferencia para generar un resultado que se
transmita por la vía de salida (axon).
De todo lo
anterior se deduce que éstas son las grandes diferencias entre las redes
neuronales biológicas y las artificiales: Las redes artificiales se basan
siempre es funciones lógicas en todos los casos, no admitiéndose por tanto
raciocinios que no se encuentren entre sus “bases”, sin embargo, no se sabe muy
bien cómo hace las cosas nuestra mente en la mayor parte de las veces, aunque
parecen ser el resultado de procesos sumamente complejos en varias partes de
nuestro cerebro. Los ejemplos incluyen los procesos de aprendizaje o las tareas
sensoriales y motoras. Otra gran diferencia es el hecho de que las redes
neuronales artificiales se basan por así decirlo en el análisis, algo así como
comenzar por una ídea fundamental y descomponerla hasta conocer todos sus
componentes. Mientras que las redes biológicas basan su
funcionamiento en la síntesis pues así es el acercamiento de las redes
neuronales: se comienza por un comportamiento inicial y se trata de conformar
la inteligencia mediante la unión de estos componentes. Si a lo que acabamos de
enumerar le sumamos las características que diferenciaban al cerebro de los
ordenadores tradicionales, como son el aparente “desorden” con el que se
almacenan los datos en el cerebro frente al riguroso orden que siguen las redes
neuronales artificiales, o el hecho de que las redes artificiales sólo parecen
emular al cerebro en áreas que requieran habilidades puramente simbólicas o
lógicas, obtendremos el porqué de la dificultad para conseguir una inteligencia
artificial similar a la propia del ser humano.

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